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Este es un blog de Pupi Espinoza (a) Julián, que pretende entablar una conversación con los lectores. Pupi es un testigo viviente de una época muy conmocionante. Pero un testigo especial, porque fue protagonista. Él desea que los lectores intervengan. Espera su presencia, sus comentarios, y sus preguntas, que van a ayudar a hacer más fructífera esta conversación.

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sábado, 22 de noviembre de 2008

Larrabure, el crimen que no fue ( II parte )

El Caso Larrabure
NOTICIA DE UN ASESINATO QUE NO FUE (Segunda parte)
Carlos del Frade.
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Argentino del Valle Larrabure no fue torturado ni mal alimentado ni tampoco hay confirmación sobre un asesinato. Eso se desprende de la minuciosa reconstrucción que pudieron hacer militantes cercanos al Ejército Revolucionario del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, treinta y tres años después del hallazgo del cuerpo del hasta entonces mayor del Ejército Argentino. De acuerdo a estos testimonios, los informes de las varias autopsias practicadas sobre el cuerpo del oficial hablan de buen estado de salud, alimentación y hasta un peso de más de cien kilogramos. En esos papeles observados por los sobrevivientes de los años setenta, también hay algo clave: no hubo paso de energía eléctrica por el cuerpo de Larrabure. La publicación que hizo El Eslabón tuvo repercusión entre los organismos de derechos humanos, la militancia política y amplio desarrollo en la radio de las Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires. Casi ninguna en los grandes medios de la ciudad de Rosario. Para la última compañera de Gorriarán Merlo, Liliana Scheines, “estas investigaciones confirman los datos que tenía Enrique y que lo llevaron, antes de morir, a intentar un contacto con el hijo de Larrabure, cosa que no se pudo concretar”. Es necesario que la justicia federal permita el libre acceso al expediente del caso porque en caso de corroborarse lo dicho en estas notas, es un deber reconocer la mentira a la que estuvo sometido el pueblo argentino durante casi cuatro décadas. Una falsedad que sirvió para justificar, entre otras cosas, la peor dictadura de la historia. Lo que sigue es la síntesis de la visión del diario “La Nación” que toma la versión impuesta por el Ejército Argentino en 1975 y, a posteriori, los escritos del ya mencionado Enrique Gorriarán Merlo en torno al caso.
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Tribuna de doctrina.
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El principal comentario editorial del diario “La Nación”, del 17 de junio de 2007, llevaba como título: “Larrabure: crimen de lesa humanidad”. Sostiene la empresa fundada por el padre de la historia oficial argentina, Bartolomé Mitre, que “sea por el motivo que fuere, el gobierno nacional eligió reabrir las causas judiciales por violaciones a los derechos humanos a las cuales las leyes de punto final y obediencia debida les habían puesto término. En consecuencia, fueron declaradas inconstitucionales y nulas tales leyes, con el respaldo del máximo tribunal de justicia del país, al tiempo que fueron declarados imprescriptibles los delitos contra los derechos humanos cometidos con apoyo estatal”.Agregaba que “esta alternativa ha sido, por cierto, discutible, aunque válida. Sin embargo, su adopción debería estar acompañada de una coherencia que hasta ahora no se ha visto. Lo que se reclama es, concretamente, que se juzguen los actos criminales de grupos guerrilleros con la misma severidad con que se ha empezado a juzgar a los responsables del llamado terrorismo de Estado. En otras palabras, que se deje de ver nuestra historia trágica con un solo ojo”. El diario remarcaba que “al peticionar que se declare como crimen de lesa humanidad el asesinato de su padre, Arturo Larrabure ha enfatizado que los jueces enfrentan una decisión dificilísima, tan heroica como imprescindible para saldar con equidad y justicia el pasado. Deben optar por la conveniencia o los valores, por la justicia o la política, por la jurisprudencia internacional o el sofisma ideado para amnistiar a los guerrilleros”.Y a la hora de resumir el hecho, “La Nación” elegía repetir el comunicado del Ejército Argentino de 1975 al decir que “el coronel Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) el 11 de agosto de 1974, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, siendo ahorcado por sus captores luego de un infrahumano cautiverio de 372 días, durante el cual fue reiteradamente torturado mediante pasajes de corriente eléctrica y haciéndole perder 47 kilos”, una versión que fue profusamente difundida por las Fuerzas Armadas.El diario, en definitiva, pedía anular la condena al terrorismo de estado del año 1985 y reinstalar la falsa teoría de los dos demonios. “En sucesivos editoriales, LA NACION ha sostenido que crímenes de lesa humanidad no son solamente aquellos cometidos con el apoyo del aparato estatal, sino también los ejecutados por las organizaciones terroristas. Un crimen es un crimen, venga de donde proveniese, siendo evidente la falsedad de la premisa, que coloca al componente estatal por encima del sagrado valor de la vida”.Terminaba diciendo que “cierto es que no puede haber paz sin justicia ni verdad. Pero esa paz tampoco será posible si no hay una Justicia que actúe sin discriminaciones y con una amplia concepción acerca de los delitos de lesa humanidad, como lo dispone el derecho penal internacional”.
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La historia oficial.
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El Comando General del Ejército fue el constructor de la historia oficial sobre el supuesto crimen del mayor Argentino del Valle Larrabure. “En la región fronto-parietal, zona media, aparece una contusión de forma rectangular de medida cuatro por dos centímetros, similar a la periferia del cotillo de un martillo, presuntivamente. Placas apergaminadas de cuatro centímetros, aproximadamente, en ambas caras internas de las rodillas, producidas en vida, por fuerte compresión. En tercio medio de la pierna derecha, surco profundo que rodea el contorno anatómico, producto probable de una ligadura compresiva en vida. En el cuello, surco profundo de estrangulamiento de fondo apergaminado, de recorrido horizontal levemente oblicuo, que abarca todo el perímetro, producido posiblemente por torsión desde atrás, ya que no se observan signos de cianosis en sus extremidades inferiores, propias en caso de haber estado suspendido”, decía aquel escrito.Agregaba que “en los órganos genitales, gran zona congestiva inflamatoria, probablemente por pasajes prolongados de corriente eléctrica. Hay zona escarificada en el tercio superior del tórax, cara posterior, producida probablemente por la permanencia prolongada, en vida, en posición cúbito-dorsal. En el rostro, hemicara derecha, gran zona de congestión, que abarca la región frontal de ese lado, región maseteriana derecha, con gran derrame conjuntival en ojo derecho, presumiblemente provocadas por la acción de golpes o por choque violento con objetos duros. El cadáver presenta signos evidentes de deshidratación grave en vida por falta de líquidos y electrolitos suficiente, ratificado por una rebaja de peso superior a los 40 kilos de su peso en oportunidad del secuestro, según resulta de fichas”.Terminaba diciendo que “el Ejército Argentino recibe hoy a un nuevo mártir, con firme propósito y compromiso de continuar en la lucha contra la subversión hasta su total extinción, para lograr de forma definitiva la paz tan ansiada y merecida por la familia argentina”. Trasladados a Buenos Aires, los restos de Larrabure fueron velados en el Regimiento I de Infantería Patricios, y su sepelio se llevó a cabo en el Panteón Militar a primera hora del día 25 de agosto, en el Cementerio de la Chacarita.
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Las memorias de Gorriarán Merlo.“
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...Además de los mencionados errores y golpes, sufrimos acusaciones infundadas: las de haber sido partícipes de atrocidades inhumanas. La acusación más difundida, más conocida, fue la del caso del mayor Larrabure, oficial del Ejército que había sido capturado por los compañeros en la toma de Villa María, que estaba detenido en Córdoba y que, tal como informamos se suicidó.“En realidad, Larrabure padecía de una afección psíquica preocupante, a tal punto que habíamos recomendado a los compañeros que lo custodiaban que no lo dejaran solo en ningún momento, precisamente en prevención de que sucediera algo como lo que finalmente ocurrió. “Debido a su estado estábamos analizando -y era lo que seguramente se decidiría- de liberarlo. Pero antes se suicidó. Cuando sucedió esto sacamos un comunicado y, lógicamente, entregamos el cuerpo de Larrabure para que fuera restituido a sus familiares y enterrado. “Dos días después, el Ejército emitió un comunicado en el que decía que Larrabure había sido torturado, que tenía quemaduras de cigarrillos -adjudicándonos practicar barbaridades que hacían ellos- y que pesaba cuarenta y cinco kilos. Por supuesto, nada era cierto; si bien estaba delgado, no es verdad que pesara cuarenta y cinco kilos, y es totalmente falso que haya sido torturado. Precisamente, una de las causas del surgimiento de la resistencia armada fue la lucha contra la tortura y otras vejaciones, y siempre tuvimos perfectamente claro que no podíamos responder con métodos ajenos a lo que fuera el combate franco. “Además, la acusación tampoco se condice con toda la trayectoria del ERP respecto de quienes tuviera detenidos.“Se controlaba celosamente el trato a los prisioneros. Sabíamos que ya de por si era malo el hecho de que estaban aislados, separados de sus familiares, pero nosotros no le agregábamos dolor al dolor, por decirlo de alguna manera. Por el contrario, tratábamos de disminuirlo dentro de las posibilidades del momento”, escribió Enrique Gorriarán Merlo, en su libro “Memorias...De los setenta a La Tablada”, publicada por “Planeta”, en el año 2003.
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3 comentarios:

  1. Muy buena esta nota
    Muy bueno todo, de verdad.

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  2. Que lastima que Gorriaran Merlo murio con su mentira en el cajon!!!

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  3. Cuales eran las posibilidades del Momento al cual se refiere Gorriaran Merlo?
    Porque hasta donde yo se un secuestro es un delito y lo peor es el propósito que tenían, porque el secuestro y la tortura del cautiverio forma parte de un plan que tenían para que Larraburen les diera información para poder realizar los explosivos, para cometer atentados bomba, asi que en esos atentados cuantas mas personas hubiesen muerto?
    Porque no me vas a decir Pupi, que los explosivos eran para realizar solo ruidos de estruendo, así que es mas que obvio que el asesinato de Larraburen ha sido un Delito de Lesa Humanidad, del cual pretenden lavarse las manos diciendo cualquier cosa y poniendo pruebas que no tienen validez alguna, porque no se puede negar que el cautiverio y el estado del cuerpo es de tortura y que formaron parte del crimen mas horroroso, como la cantidad de crímenes realizados por todas las organizaciones Guerrilleras o Subversivas.
    El terrorismo no fue el del Estado, sino que fue por los grupos armados que se enfrentaron contra el sistema Democrático.
    El propósito del secuestro tuvo un objetivo que no se les pudo concretar porque tuvieron durante mas de un año a una persona que fue un Héroe de la Nación, porque al no dar información de como realizar los explosivos evito de alguna manera que se produjeran hechos peores de atentados y no solo contra los Militares, sino contra los ciudadanos, porque hay muchas Víctimas que ustedes han dejado sin que hoy tengan Justicia, pero como buen creyente debo poner todo en el manos de Dios, porque el si sabrá lo que es la Justicia, y es al El al cual deberían de temer ustedes, porque la verdad la vida esta dura lo que puede durar un pantalón, pero cuando nos vamos el cuerpo queda en un cajón igual al de todos, la única diferencia será la vida eterna que es mediante el alma, la cual seguramente muchos de ustedes desconocen, pero existe por mas que quieran negarla, ella esta en las conciencias y solo en los últimos momentos de vida podemos verla hacia donde nos vamos, donde esta la verdadera paz.
    Bueno para mi Larraburen será un Héroe que se ha jugado su vida en defensa de todo un Pueblo, de toda una Nación, la cual hoy viendo como se comporta no se debió a ver merecido la muerte de Larraburen, porque si el daba información de como se realizaban los explosivos seguramente hoy estaría vivo, o no, pero el dejo su vida para que otros no mueran.
    No como hoy están los cobardes que mienten o niegan su gran heroísmo, para sacar provecho de su muerte.

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